Se denuncia una "canallada" al filtrar versiones que apuntan a la madre de Agostina como sospechosa, buscando desviar la investigación y culpar a la víctima.
Se aclara que la madre entregó su teléfono voluntariamente para rastrear información trucha y mensajes del asesino, y que ella también es una víctima del caso.
Se critica la falta de empatía y respeto hacia la madre, quien se encuentra en un estado de shock y con problemas de salud, mientras se filtran rumores malintencionados.