Se analiza la personalidad de Barrelier, describiéndolo no como un loco, sino como alguien que conoce perfectamente sus actos y consecuencias, pero transgrede la ley. Se plantea la duda sobre si este tipo de personalidades crean entornos que les otorgan impunidad.
Se menciona que el antecedente de denuncias de Barrelier fue desestimado jurídicamente, pero se advierte que perfiles así pueden engañar a más personas y manipularlas.
Se destaca el impacto que generan estas personalidades con "doble mascarada" en quienes conviven con ellos en el trabajo o el barrio, generando horror y dificultad para integrar ambas facetas.
Finalmente, se aconseja estar advertidos ante cualquier situación que inquiete o incomode, buscando ayuda profesional y no aislándose, ya que esa es la tendencia de las víctimas.