El expresidente de Colombia, Ernesto Samper, ha señalado que América Latina atraviesa un proceso de "bukelenización", haciendo referencia al presidente de El Salvador, Nayib Bukele. Esta tendencia se caracteriza por un endurecimiento de las políticas de seguridad, a menudo al límite de la violación de derechos humanos, como única solución percibida ante el auge del crimen organizado y la violencia.
Esta visión es considerada acertada por algunos analistas, quienes la vinculan con un vuelco hacia la ultraderecha en la región. La causa principal de este fenómeno no sería ideológica, sino el creciente miedo y la incertidumbre generados por el crimen organizado y el narcotráfico, lo que lleva a la población a demandar resultados inmediatos ante la crisis de inseguridad.
La opinión pública, especialmente en los sectores populares, prioriza soluciones rápidas y contundentes ante la crisis, lo que puede favorecer discursos de "mano dura" sobre enfoques más complejos que abordan las causas profundas como la educación o proyectos sociales. El caso de Brasil, donde la popularidad de Lula se ve afectada por el problema de la seguridad, es un ejemplo de la importancia política decisiva de este tema en la región.