Se revela que Agostina Vega, víctima de femicidio, dejó de asistir al colegio el 8 de mayo, 20 días antes de su desaparición. Su madre, Melisa Heredia, comunicó al establecimiento educativo su preocupación por las amenazas que la adolescente recibía en redes sociales, manifestando su intención de cambiarla de escuela.
El Ministerio de Educación, a través de la inspectora Mónica Benítez, confirmó la activación del protocolo de alerta temprana ante las inasistencias, pero señaló que no se habían detectado conflictos inminentes dentro del aula. El colegio considera que Agostina era una alumna promedio hasta fines de abril.
Existe una aparente contradicción entre la versión de la madre y la del colegio respecto a la detección de problemas. Mientras la madre alertó sobre amenazas en redes sociales, el colegio afirma no haber percibido indicios de riesgo en el aula.
Se discute la responsabilidad de la escuela en la detección de estas situaciones y la posible falla en la comunicación o intervención ante las señales de alerta.