El testigo clave en el caso de Agostina, quien convivió con Claudio Barrelier hasta la semana pasada, denunció haber sufrido amenazas y golpes por parte de la policía de Córdoba durante su declaración. Según el testimonio recogido por la periodista Belén Bianchi de A24, el hombre fue interrogado por más de 15 horas, desde las 15:00 de un día hasta las 10:00 del día siguiente, y durante ese tiempo fue cacheteado, golpeado y amenazado, incluso con su hija y nietas.
El testigo, cuya identidad se mantiene en reserva, no había denunciado formalmente estos hechos por miedo a represalias. Sin embargo, su abogado habría confirmado que la información sobre 13 posibles detenidos surgió de esas declaraciones bajo presión. La situación es considerada de gravedad extrema por el panel del programa, que señala que esto podría perjudicar seriamente la investigación y, además, abrir una nueva causa por apremios ilegales.
Ante la gravedad de la denuncia, el ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, se manifestó dispuesto a iniciar una denuncia desde su ministerio si el testigo no lo hace. Se aclaró que los interrogatorios fueron realizados por la Policía Judicial, que depende del Ministerio Público Fiscal y no directamente del Ministerio de Seguridad. La Fiscalía General de Córdoba ya asignó dos fiscales especializados en violencia de género y delitos contra la integridad sexual para trabajar junto al fiscal Raúl Garzón en el caso, que acumuló la causa anterior contra Barrelier de 2025.
A pesar de estos avances, persisten interrogantes fundamentales sobre el caso, como si Barrelier actuó solo y si hubo más personas involucradas o testigos dentro de la casa donde se cree que Agostina fue asesinada. Las pericias acústicas realizadas en la vivienda buscan determinar si los ruidos de la habitación de Barrelier pudieron ser escuchados por otros ocupantes. Se reveló que Barrelier solía poner música alta cuando se encerraba en su habitación, la cual está alejada del resto de la casa.