Se destacó la importancia de los principios de Adam Smith sobre el crecimiento económico, enfatizando la división del trabajo, limitada por el tamaño del mercado, y el "learning by doing" como fuentes de aumento de productividad.
Se subrayó que el fomento de intercambios libres y la apertura económica amplifican la división del trabajo y, por ende, el crecimiento.
Se afirmó que el progreso tecnológico, el respeto al derecho de propiedad, la vida, la libertad y el principio de no agresión son fundamentales para el avance económico, valores que se encuentran en los mandamientos judeo-cristianos.