Vecinos de Córdoba expresan su indignación y desconfianza hacia la justicia local, tildándola de inexistente y dependiente de conexiones.
Acusan al fiscal Garzón de ser un "títere" que actúa según intereses ajenos y de beneficiarse de la sangre de Agostina.
Se relata la represión policial ocurrida durante una marcha, incluyendo el uso de gas y balas de goma contra manifestantes, incluso niños.
Tamara, vecina, afirma que en Córdoba no existe la justicia para la gente común y que se necesita tener "gente metida en todos lados" para obtenerla.