Se describe el enorme poder psicológico y emocional de Barrelier para manipular a las mujeres de su entorno, incluida la madre de Agostina y su propia esposa, quienes reaccionaron con incredulidad ante el crimen.
Se critica la reacción de la mujer de Barrelier, sugiriendo que ante un hecho de tal magnitud, debería haber mostrado más desesperación y ofrecido colaboración total a la justicia, en lugar de minimizar lo ocurrido.