Ricardo Moreno defiende a Barrelier, negando la autenticidad de un audio que lo compromete y atribuyéndolo a inteligencia artificial. Moreno afirma que consiguió trabajo para Barrelier en la Municipalidad de Córdoba como parte de un sindicato de repartidores.
Moreno se asocia políticamente con Pasarini y Giorgio, y defiende su rol como defensor de Barrelier, aunque admite que este último presidía una agrupación de delivery. Se cuestiona la naturalización de la política de "ñoquis".