La Liga Mundial Anticomunista, que articulaba las derechas a nivel global durante la Guerra Fría, cambió su nombre en los años 90 a Liga por la Democracia y la Libertad. Si bien la fachada cambió, sus principios de acción política se mantuvieron, adaptándose a las nuevas democracias con instrumentos como los think tanks.
Estos "tanques de ideas" se dedican a influir en instituciones públicas, privadas, medios y universidades. Los estudios indican que este fenómeno tuvo un auge en los 80 y otro más reciente en los 2000. Algunas personas vinculadas a la antigua Liga Anticomunista se incorporaron a think tanks, llegando a difundir discursos negacionistas del cambio climático, como el Herlan Institute bajo el lema "Green is the New Red".