Se cuestiona la posibilidad de que el caso Agostina genere un cambio político en Córdoba, similar a lo ocurrido con el caso María Soledad en Catamarca. Sin embargo, se descarta esta posibilidad debido al "gran aparato" y los recursos que manejan los políticos en Córdoba.
Se recuerda otros casos graves en Córdoba como el motín policial, la causa Blas Correa y la muerte de bebés en el caso León Natalia, donde la justicia intervino para direccionar responsabilidades. Se expresa pesimismo sobre un cambio real, afirmando que la provincia no cambiará y que no hay esperanzas de que la justicia actúe de forma independiente.