Se critica severamente el funcionamiento de la justicia argentina, comparando el caso Agostina con el de Nisman y la AFA para ilustrar una supuesta desidia, protección política y lentitud en las investigaciones.
Se detallan las presuntas irregularidades en la investigación del caso Nisman, incluyendo la contaminación de la escena del crimen, la demora en la aplicación de luminol y la tardanza en el hallazgo de pruebas cruciales.
Se cuestiona la actuación de la fiscal Fein, procesada por encubrimiento, y se señala que la justicia parece proteger a los poderosos, permitiéndoles actuar con impunidad debido a la lentitud y las fallas del sistema.