Se reitera la crítica a la justicia argentina, calificando al fiscal del caso Agostina como "impresentable" y un reflejo de la degradante situación del sistema judicial, comparándolo con los casos Nisman, AFA y CIRA.
Se denuncia la lentitud, la desidia y la protección política que benefician a los poderosos en Argentina, quienes "caminan tranquilos" amparados por el sistema judicial.
Se concluye que el Estado no cuida adecuadamente a sus ciudadanos y se hace un llamado a no normalizar esta situación, citando a Gandhi sobre el silencio de los hombres buenos ante la injusticia.