Se cuestiona la preservación de la escena del crimen en el caso Agostina, con periodistas y personal policial manipulando el lugar. Se señala la ruptura del protocolo de criminalística y la posible complicidad en la limpieza de la casa.
Expertos explican que la transferencia de material genético y la presencia de restos biológicos, incluso después de la limpieza, son indicios clave. Se discute la posibilidad de un ensañamiento y la dificultad de borrar completamente la evidencia.
La presencia de un perro abandonado en la terraza de la casa levanta sospechas sobre la posible audición de ruidos o la detección de olores relacionados con el cuerpo en descomposición.