Se cuestiona la eficacia y tardanza de los allanamientos en la casa donde Agostina fue asesinada, señalando posibles irregularidades en la preservación de la escena del crimen.
Peritos habrían dedicado horas a recolectar huellas en el portón de la vivienda, sin detectar de inmediato signos de violencia o limpieza. Testigos afirman que la escena pudo haber sido manipulada con lavandina en al menos cuatro ocasiones antes de que se considerara la escena del crimen principal.
Estas deficiencias en los procedimientos, incluyendo la tardanza en la imputación de personas que estuvieron en la vivienda, generan dudas sobre la rigurosidad de la investigación llevada a cabo por los fiscales Rodríguez y Garzón.