El investigador forense Raúl Torres explica que la mecánica y secuencia del crimen de Agostina están claras, y ahora resta sumar las pruebas de laboratorio. Señala que la escena del crimen pudo haber sido contaminada al permitir el ingreso de personas, lo que podría ser utilizado por la defensa.
Torres compara el caso con el de Ángeles Rawson, donde una cámara de seguridad tardó 48 horas en mostrar el ingreso de la víctima a un edificio, lo que dirigió la sospecha hacia el ámbito íntimo o geográficamente cercano.
Explica que para obtener una orden de allanamiento es necesario presentar pruebas sólidas ante un juez, desmintiendo la idea de que la policía pueda solicitarla arbitrariamente.