El gobierno busca consolidar una alianza con los gobernadores, divididos en distintos frentes, para obtener apoyo político. Los gobernadores independientes, como Gustavo Sáenz de Salta, y los peronistas no alineados al kirchnerismo, como los de Catamarca y Tucumán (con quienes se reunió Diego Santilli), son clave en esta estrategia. También se negocia con sectores más críticos como algunos radicales y de PRO, representados por figuras como Nacho Torres, y los más cercanos a La Libertad Avanza, quienes podrían asegurar votos en el Congreso.
Los objetivos principales del gobierno son la aprobación del Super Martes y una reforma electoral que busca eliminar las PASO, aunque esta última iniciativa no parece viable. La consolidación de esta alianza es fundamental para el gobierno, que siente haber superado la crisis política más dura y espera una reactivación económica que le brinde oxígeno.