El entrevistado analizó la fragmentación del electorado argentino, comparándola con la de las audiencias de televisión. Explicó que, ante la falta de opciones sólidas, muchos votantes se guían por el "partidismo negativo", es decir, votan en contra de una opción que consideran peor, en lugar de adherir a un proyecto.
Consideró que las ideas que llevaron a Javier Milei al poder todavía tienen apoyo, pero que el problema radica en las ideas del anarcocapitalismo y no solo en la figura de Milei. Describió al actual gobierno como un "Frankenstein" que mezcla medidas libertarias con intervencionismo estatal (como en el tipo de cambio o las paritarias), calificándolo como un "experimento social" de ultraderecha.
Aunque ve difícil la reelección de Milei debido a las crisis económica y social, no la descartó. Advirtió que un eventual segundo mandato podría ser aún más problemático por las internas dentro de su propia fuerza política, motivadas por intereses de negocio más que por diferencias ideológicas.
Señaló que el "círculo rojo" busca un candidato racional y moderado, pero consideró que el enfoque debería estar en construir un proyecto de país alternativo al de Milei, basado en la producción, la redistribución del ingreso y el conocimiento.