El caso de Agostina, una niña de 14 años brutalmente asesinada, expone las fallas del sistema judicial y la connivencia política en Córdoba.
El principal sospechoso, Ariel Barrelier, un puntero político con antecedentes, fue liberado tras una breve detención por privación ilegítima de la libertad agravada por el uso de arma de fuego. La fiscalía tardó en actuar y la investigación se vio obstaculizada por la posible manipulación de la escena del crimen.
La familia de Agostina denuncia la inacción de la justicia y la complicidad política que protege a individuos como Barrelier, mientras que se revelan testimonios de otras mujeres que habrían sido víctimas del mismo agresor.