Se aborda el debate sobre las falsas denuncias de violencia de género, señalando que representan un porcentaje mínimo (0,09%) y que su discusión desalienta las denuncias reales.
Se enfatiza que la realidad del país muestra una alta incidencia de femicidios y casos de violencia de género, lejos de la prevalencia de denuncias falsas.
Se critica cómo este debate puede desviar la atención de la urgencia de abordar la violencia contra las mujeres y la necesidad de una justicia más efectiva.