En Colombia, las elecciones presidenciales han mostrado una marcada polarización, con un vuelco significativo del voto joven hacia el candidato de ultraderecha, Abelardo de la Estrella. Este fenómeno es estratégico y conviene tenerlo en cuenta para el análisis político.
Paloma Valencia, candidata de Álvaro Uribe, ha experimentado una drástica caída en su apoyo, pasando del 17% al 7% en la primera vuelta. Sus electores parecen haberse volcado masivamente hacia la nueva derecha representada por De la Estrella, un outsider con un discurso confrontativo y de mano dura, en contraste con la propuesta de diálogo de Iván Cepeda.
El voto de rechazo a la figura del actual presidente Gustavo Petro también ha influido en los resultados de Iván Cepeda. Se señala que Petro utiliza el escándalo político como herramienta, y su desconocimiento del triunfo electoral de su rival es un ejemplo de ello.
La creciente violencia en Colombia, que no se veía en 20 años, parece ser un factor que atrae a una parte de la sociedad hacia discursos intransigentes y violentos como el de De la Estrella. Se plantea la inquietante pregunta de si la sociedad colombiana se siente atraída por este tipo de retórica en un contexto de auge de la violencia.