El fenómeno global de gobiernos de ultraderecha o candidatos con altos números se hace presente en Colombia, donde la polarización electoral se intensifica de cara a la segunda vuelta.
Se analiza la particularidad de la elección de Petro, que marcó un hito al llevar a la izquierda al poder en un país no acostumbrado a ello.
La posibilidad de que los candidatos seduzcan al electorado y aumenten la base electoral es clave, ya que los votos de figuras como Paloma Valencia, del uribismo, se dirigieron a la extrema derecha, generando incertidumbre sobre a quién convencerán.