Se discute la diferencia entre femicidio y feminicidio, explicando que el femicidio ocurre cuando se ejerce violencia de género, mientras que el feminicidio implica la omisión o encubrimiento por parte del Estado, lo cual agrava la situación de la víctima. Se argumenta que el caso de Agostina podría catalogarse como feminicidio debido a la respuesta tardía y deficiente de las autoridades.
Se critica la dilación en la activación del protocolo de Alerta Sofía y la falta de diligencia en la investigación inicial, como la tardanza en aceptar la denuncia y la supuesta subestimación del caso por parte del fiscal. Se señala que estas omisiones benefician al autor del crimen y revictimizan a la familia.