La confirmación de la muerte de Agostina Vega desató la furia de vecinos y familiares en Córdoba, quienes se manifestaron frente a la vivienda del imputado y la comisaría. Los incidentes incluyeron cortes de calle, quema de gomas y enfrentamientos con la policía.
La policía reprimió a los manifestantes con balas de goma y gas lacrimógeno, incluso apuntando a periodistas que cubrían los hechos. Se reportaron piedras y una situación de "descontrol" que se desbordó, con disparos directos a la gente.
El enojo de los vecinos se dirigía a la presunta inacción de la justicia y la policía, quienes habrían demorado en actuar ante la denuncia de la madre de Agostina. Se cuestiona la excusa del fin de semana largo para justificar la falta de celeridad en la investigación.
Se menciona que la casa del imputado, Claudio Barrelier, donde se presume ocurrió el crimen, fue posteriormente vallada. La fiscalía inicialmente sugirió que Barrelier podría haber actuado solo, pero los periodistas cuestionan esta versión dada la brutalidad del crimen.
La crónica detalla los incidentes ocurridos en la noche, incluyendo la formación de un santuario improvisado para Agostina y la posterior represión policial. Se señala la presencia de "infiltrados" que habrían desvirtuado el pedido de justicia de los vecinos.