Se generaron momentos de tensión en Córdoba, donde un grupo de adolescentes provocó incidentes lanzando piedras a la policía. La fuerza de seguridad respondió con balas de goma y gas lacrimógeno, logrando replegar a los jóvenes.
Los incidentes, que no tendrían relación con la manifestación principal por el caso Agostina, se originaron con fogatas improvisadas y el arrojo de objetos contundentes contra los efectivos. La policía mantuvo un cordón de seguridad para mantener la distancia, mientras los jóvenes se reagrupaban y continuaban con las provocaciones.
Bernardo, uno de los cronistas en el lugar, describió la situación como "vandalismo" y señaló que los incidentes parecían detonar a partir de la represión inicial de la marcha. A pesar de la liberación de la calle frente a la comisaría, varios móviles policiales permanecían en alerta ante la posibilidad de que los disturbios se agravaran.