La queratoconjuntivitis infecciosa bovina es una patología ocular que afecta significativamente la capacidad de alimentación y bebida de los animales, generando dolor y fotofobia. El SENASA destaca que el tratamiento y las medidas preventivas son cruciales para reducir su impacto productivo en los rodeos bovinos.
Esta enfermedad, común en animales de recría y en sistemas intensivos, se ve agravada por factores ambientales como la radiación ultravioleta, altas temperaturas y la presencia de moscas que actúan como vectores. Estos factores contribuyen a la erosión de la córnea, facilitando el desarrollo de la infección.
Los síntomas iniciales incluyen lagrimeo y parpadeo continuo, evolucionando a una vascularización de la córnea. El tratamiento suele implicar antibióticos y antiinflamatorios, mientras que las vacunas pueden ayudar en la prevención y recuperación, evitando pérdidas oculares y productivas.