El segmento gira en torno a una confusión sobre quién necesita una "inyección anímica". Max, creyendo que es para los jugadores de la selección, se encuentra con la enfermera Mirna Cuscuscuscus, quien en realidad se la ofrece a él.
Mirna, de origen mexicano pero con acento ruso, intenta convencer a Max de aplicarle un tratamiento más "botulínico", pero él se resiste, argumentando que no lo necesita y que se quejará.
La situación genera un diálogo cómico y de malentendidos entre Max y la enfermera, quien insiste en aplicarle el tratamiento a pesar de su negativa.