La grasa corporal es esencial para la supervivencia, ya que mantiene la temperatura, almacena energía y protege órganos. Sin embargo, el exceso, especialmente la grasa visceral (abdominal), puede ser perjudicial.
Expertos como Matías Blúa y Carolina Povian explican que la grasa subcutánea es saludable, mientras que la visceral actúa como barrera contra toxinas pero su exceso es problemático.
Para reducir la grasa visceral, se recomienda comer menos, priorizar alimentos voluminosos y bajos en calorías como verduras y cereales integrales. El ayuno intermitente también puede ser beneficioso. Llevar un registro de la ingesta calórica es clave, ya que alimentos como las gaseosas o menús de comida rápida pueden sumar miles de calorías sin generar saciedad.
Además, hacer pausas entre comidas permite al organismo quemar grasa, ya que la insulina, que se libera al comer, inhibe este proceso. Finalmente, el ejercicio, aunque no sea el principal factor para perder peso, es crucial para mantener un peso estable a largo plazo y controlar la grasa visceral.