En 2010, Karina "La Princesita" enfrentó una grave amenaza a su carrera musical debido a quistes en sus cuerdas vocales, del tamaño de la cuerda vocal misma.
La cantante se sometió a un tratamiento intensivo de rehabilitación y aprendió técnicas de respiración específicas. Tres especialistas coincidieron en la necesidad de reducir los quistes para liberar las cuerdas vocales y permitirle continuar cantando.