La investigación por la desaparición y muerte de Agostina, de 14 años, es calificada como deficiente y tardía. A pesar de que la familia sospechaba del detenido desde el inicio, la policía demoró tres días cruciales en activar los protocolos de búsqueda y rastreo.
El fiscal de la causa, a pesar de la evidente lentitud en la investigación, no muestra autocrítica y justifica las demoras, lo que genera gran indignación entre los familiares y la opinión pública. La represión policial a una manifestación pacífica de mujeres que reclamaban justicia por Agostina agrava la situación.
Se cuestiona la actuación del fiscal, quien minimiza la gravedad del caso y evita hablar de cuestiones de género, a pesar de tratarse del asesinato y descarte de una menor. La falta de respuestas claras y la inacción inicial son puntos centrales de la crítica.
Los vecinos y familiares de Agostina se movilizaron espontáneamente para exigir justicia, pero fueron recibidos con violencia por parte de la policía, evidenciando una respuesta desmedida ante una protesta pacífica.