Analistas critican la lentitud y el "circo" en la investigación de la desaparición de Agostina, sugiriendo que las autoridades actúan más por la presión mediática que por celeridad propia.
Se cuestiona la demora en la activación de la Alerta Sofía y la poca claridad en las hipótesis manejadas por la fiscalía.
La presencia de cámaras de seguridad y la supuesta avería de una que podría mostrar la salida de Agostina de la casa de Barrelier generan dudas sobre la transparencia del proceso.
Se compara el caso con otros similares como el de Loan y Candela, señalando patrones de investigación deficientes y posibles "ajustes de cuentas" o desvíos de atención.