Se señala que tanto el área de seguridad como la de justicia han sido hostiles con los periodistas durante la cobertura del caso Agostina, corriéndolos de los lugares y anunciando conferencias en sitios incorrectos.
Laura Vilches coincide con esta apreciación, manifestando que la conferencia del fiscal fue un monólogo eterno y que la actitud de las autoridades hacia la prensa ha sido poco colaborativa.