Se critica el discurso del fiscal Garzón en el caso Agostina, calificándolo de inapropiado y de enfrentamiento con periodistas que buscaban detalles sobre el caso.
Se cuestiona la doble vara en la aplicación de la justicia, pidiendo cuidado para las mujeres pero a la vez privilegiando los derechos de los delincuentes.
Se exige que las denuncias sean tomadas en serio y que cualquier informe de conducta se interprete en beneficio de la gente de bien, no de los delincuentes.