Se señaló que una familia desarticulada puede ser aprovechada por delincuentes para acceder más fácilmente a posibles víctimas.
La falta de referentes adultos y la presencia de adultos con problemas de consumo o violencia impiden que los adolescentes reciban el cuidado y la atención necesarios.
Esto genera un vacío en el que los adolescentes, al no tener a quién acudir, pueden verse expuestos a situaciones de riesgo.