Se cuestiona la tendencia a conjeturar sobre la vida de Agostina y su familia, señalando que el único responsable del femicidio es el asesino.
Se critica la difusión de comentarios malintencionados y estúpidos que buscan culpar a las víctimas o minimizar la gravedad del crimen.
Se reitera que Agostina, de 14 años, fue engañada por un adulto y que la responsabilidad recae exclusivamente en el femicida, sin perjuicio de que se investigue la posible complicidad de otros.