La familia de Agostina exige justicia y una condena ejemplar para los responsables de su femicidio, manifestando que la única reparación posible es que "el que lo hizo o el que lo pagó" reciba el máximo castigo.
Se enfatiza que Agostina es una víctima más en un contexto de violencia generalizada, y se hace un llamado a la clase política para que aborde esta problemática no como un caso aislado, sino como una política que requiere decisiones urgentes.