El segmento analiza la evolución del Plan Cóndor, que ha adaptado sus estrategias de represión.
Se señala que, tras la caída del comunismo, surgieron nuevos enemigos y que la organización ahora opera a través del sistema judicial y parlamentarios, en lugar de recurrir directamente al ejército.
"Antes eran los comunistas o los etiquetados como tales. Tras la caída del comunismo, encontraron nuevos enemigos. Los llamamos Cóndor 2", explica un entrevistado. Se menciona la preocupación por la cooperación continua entre gobiernos y servicios policiales sudamericanos, con la posible participación del FBI en la provisión de información.La emisión también aborda la persistencia de estructuras represivas y la dificultad de investigar el pasado, ya que el aparato estatal y las dinámicas del régimen a menudo permanecen funcionales incluso en democracias.