La producción de alimentos tiene un fuerte impacto ambiental, representando el 30% de las emisiones totales. El transporte de ingredientes, como en el caso del sushi consumido en Argentina, contribuye significativamente a la huella de carbono.
Se detallan las emisiones asociadas a la producción de arroz (2.7 kg CO2/kg), alga nori (6 kg CO2/kg), salmón (12 kg CO2/kg) y palta (1.5 kg CO2/kg). La agricultura, incluyendo la ganadería intensiva y el uso de fertilizantes, es un factor clave en la contaminación.
Se buscan soluciones sostenibles para minimizar el impacto ambiental de la cadena de valor alimentaria, sin eliminar los alimentos tradicionales. La transculturación ha llevado a desayunos con ingredientes que viajan miles de kilómetros, aumentando la huella de carbono.