El fiscal describió cómo el alcohol, la prostitución y las drogas eran ingredientes habituales en las reuniones de los poderosos y políticos.
Se menciona la relación entre el poder político y la iglesia, y cómo el presidente Carlos Menem intervino en la provincia para controlar la situación.
El encubrimiento del caso buscaba proteger a los hijos de funcionarios y desviar la atención de la brutalidad del crimen.