Se insinúa que existe una protección política hacia Barrelier, el asesino de Agostina, lo que estaría entorpeciendo la investigación judicial. Se menciona que el propio detenido podría estar proporcionando información de forma estratégica.
Se hace referencia a mensajes recibidos por periodistas que corroborarían la existencia de un sector del poder que estaría protegiendo al agresor.
Se señala la contradicción en las declaraciones y la posible manipulación de la información por parte de Barrelier, quien supuestamente colaboró en la localización del cuerpo.