Se critica duramente la actuación del fiscal Garzón durante una conferencia de prensa, calificándola de amateur y poco profesional. Se señala que el fiscal se dedicó a dar cátedra de derecho y ética periodística en lugar de responder preguntas concretas sobre la investigación del caso Agostina.
Los periodistas presentes, a pesar de ser tratados con poco respeto por el fiscal, mantuvieron una actitud profesional. Se cuestiona que Garzón no pudiera explicar por qué allanamiento a la casa de Barrelier no se realizó correctamente ni a tiempo.
Se interpreta que la actitud del fiscal responde a una "concepción de justicia de casta", donde se considera un privilegio hereditario y se menosprecia a quienes no pertenecen a ese círculo, como los periodistas.
Se enfatiza que el fiscal incumplió con su deber de brindar un trato digno y respetuoso a las víctimas y a los presentes, olvidándose de la víctima y los familiares en su afán de protagonismo.