Se denuncia la contratación de personas con antecedentes y vinculadas a barras de fútbol en la municipalidad de Córdoba, a través de figuras como el concejal Ricardo Moreno. Se exhibe una planilla donde Claudio Barrelier figura como becario, con un sueldo de $570.000, y se lo describe como parte de una "fuerza de choque" del peronismo.
Esta situación pone en evidencia un presunto entramado entre el sindicalismo, la política y el deporte, donde se utilizan fondos públicos para mantener a personas afines a tareas de militancia y aprietes. Se cuestiona la falta de mérito y la contratación de individuos peligrosos con recursos del Estado.