Se revela una posible red de protección política en torno a Barrelier, el presunto asesino de Agostina. El abogado que lo defendió en primera instancia sería concejal y tendría vínculos con Moreno, el suegro de Barrelier.
Se sugiere que esta protección se extendía a sectores del fútbol y el sindicalismo, vinculados al poder, lo que habría permitido a Barrelier actuar con impunidad hasta que se confirmaron los hechos.