La campaña política en Colombia se ha centrado en el "espectáculo" y la desinformación, opacando el debate democrático sobre los problemas reales de la gente. La inteligencia artificial permite crear realidades a la carta, ajustadas a los sentimientos del usuario.
La exacerbación de las emociones y la menor reflexión llevan a una mayor polarización y a la perpetuación de un círculo vicioso donde se comparte información sin verificar.
Las tecnologías actuales permiten crear realidades personalizadas, influyendo en las decisiones de los votantes y, potencialmente, cambiando el resultado de elecciones presidenciales.