La "casa del horror" donde Agostina fue asesinada se encuentra vallada y bajo custodia policial. Los vecinos tienen dificultades para ingresar a sus viviendas, generando malestar e incertidumbre.
Se critica la tardía preservación de la escena del crimen, que recién se realizó una semana después de los hechos. La presencia policial y el vallado dificultan el trabajo de los periodistas y la interacción con los vecinos, quienes podrían aportar información relevante.