En Córdoba, una manifestación pacífica de mujeres en reclamo por la desaparición y posterior hallazgo del cuerpo de Agostina fue brutalmente reprimida por la policía. Las manifestantes, muchas de ellas con niños, fueron blanco de disparos de gas lacrimógeno y balas de goma sin mediar palabra.
La represión, calificada como inexplicable y brutal, se inició a pesar de que la marcha era mayormente pacífica. La policía formó un cordón y comenzó a disparar directamente contra las mujeres, incluso aquellas que portaban cochecitos con bebés.
La madre de Agostina, Melisa, denunció que no le tomaron la denuncia a tiempo y que la citación al remisero que podría tener información crucial se realizó con gran demora. La falta de autocrítica por parte del fiscal de la causa ha generado aún más indignación.
Los manifestantes denuncian que la policía actuó con una orden clara de reprimir, utilizando dos tipos de armas: una de gas comprimido y otra de postas de goma. Se reportó que un piloto de dron recibió un disparo de bala de goma en el tobillo.