El archipiélago de Svalbard, un territorio neutral regido por un tratado de 1920, se encuentra en una posición geoestratégica crucial debido a su riqueza en minerales, petróleo y gas.
El tratado otorga a 45 países el derecho a explotar los recursos naturales, pero actualmente solo Rusia extrae minerales, manteniendo dos colonias: Barentsburg y Longyearbyen.
Noruega, como encargada de hacer cumplir el tratado, ejerce soberanía sobre Svalbard, mientras que Rusia mantiene su presencia a través de la empresa estatal Trust Arcticugol.