Se analiza la situación económica de Rusia y el apoyo a la guerra, sugiriendo que la salida al conflicto debe buscarse desde la geopolítica. Se argumenta que la guerra comenzó por una transgresión geopolítica al expandir la OTAN hacia Rusia, un actor territorialmente sensible.
Se cita a George Friedman al señalar que Rusia reaccionará ante el acercamiento de poderes marítimos a sus fronteras. Para Rusia, la única salida admitida es la victoria o una igualdad estratégica, haciendo improbable su retirada. El analista advierte sobre el peligro de esta situación, recordando que "no hay sustituto para la victoria".