En diversas partes del mundo, especialmente en China, ya operan tiendas y hoteles atendidos por robots con inteligencia artificial.
Un ejemplo es Mantis, un robot humanoide que puede gestionar registros, guiar huéspedes y realizar tareas de limpieza, funcionando en modo híbrido entre IA y teleoperación humana.
Estos robots ofrecen una interacción similar a la humana y una comprensión profunda de las solicitudes, representando una ventaja competitiva en la hostelería, aunque especialistas recomiendan supervisión humana ante posibles errores.