Las remesas enviadas desde el exterior son un motor crucial para la economía cubana, estimándose entre 2.000 y 3.000 millones de dólares anuales. Estos envíos representan más del 50% de los ingresos para la población, ayudando a la supervivencia en una economía afectada por el bloqueo estadounidense.
Cerca del 90% de las remesas provienen de la comunidad cubana en Estados Unidos, y el 10% restante de países como España, México, Chile y Uruguay. La dependencia de estas remesas se acentúa ante la caída del turismo, otra fuente importante de divisas.